Un cabello seco produce poca grasa natural; uno deshidratado ha perdido agua. Ambos se ven opacos y se quiebran. Las causas: calor, químicos, sol y clima.
Hidratar vs. humectar
Hidratar aporta agua; humectar ayuda a retenerla con aceites y mantecas. Un buen cuidado combina ambas.
Tus opciones
Caseras: mascarillas nutritivas 1–2 veces/semana y secar sin frotar. Comerciales: acondicionadores y mascarillas según tu tipo de cabello. Profesional: si hay daño por químicos, un profesional guía la recuperación.
Profundiza en cómo hidratar sin maltratar.
Esta guía es informativa y no reemplaza la valoración de un profesional. Si tu caso persiste o te preocupa, consulta a un dermatólogo o especialista capilar.